El futuro del coaching seguirá siendo humano, incluso en la era de la IA
Este año el congreso mundial de la ICF (Federación Internacional de Coaching), ICF Converge nos llevó a San Diego, durante tres días intensos de aprendizaje, networking e inmersión en una de las mejores herramientas en mi opinión de desarrollo personal, el coaching. Los coaches sentimos una profunda pasión por ayudar a las personas a transformar sus vidas. Es uno de los congresos, donde somos todos en teoría “competencia” y no sientes que estas en una carrera por llegar el primero a la meta. El espíritu es de generosidad, colaboración y conexión entre colegas apasionados como yo, dispuestos a compartir buenas prácticas, aprendizajes y a abrazar Ubuntu en lugar de la competencia feroz. Sin duda, es una tribu profesional única y profundamente comprometida por el desarrollo humano. Os comparto mis aprendizajes de este año: La conferencia inaugural de Heather Hansen me golpeó con una verdad que rara vez reconocemos: etiquetamos a las personas en el mismo instante en que hablan, y esos juicios automáticos influyen en todo, desde quién es escuchado en una reunión hasta quién es promovido. A través del concepto de “pensamiento rápido” de Daniel Kahneman, mostró cómo nuestro cerebro completa automáticamente los vacíos basándose en acentos y patrones del habla, decidiendo que alguien es “incompetente” o “poco amable” simplemente porque comprenderle requiere un mayor esfuerzo cognitivo. Lo que más me impactó fue su replanteamiento: la carga cognitiva es responsabilidad del oyente, no una deficiencia del hablante. El sesgo más peligroso no es el evidente, sino el que se disfraza de profesionalismo: ese feedback “educado” en el que se le dice a alguien que no es lo suficientemente “global”, cuando en realidad se quiere decir que no suena occidental o blanco. Su mensaje

